Alonso, el hoy inquietante controlador de los controladores de la cometa asesina del 11-M

Asturias Liberal, 2004-08-03

El juez del Olmo solicitó el pasado miércoles al Congreso de los Diputados los testimonios de los policías ?controladores? de los confidentes procesados por la masacre del once de marzo. Algo no debe cuadrarle al magistrado instructor. Ya era hora. En cualquier caso, lo de ?los controladores? no deja de resultar un sarcasmo. Menos mal que ?controlaban? a los malos. Si no los llegan a ?controlar? vuelan Madrid de punta a punta. Cada día que pasa estoy más convencido de que intencionadamente o no, alguien dejó volar la cometa asesina que acabó con la vida de 192 personas.

Es cierto que si se analiza hasta el extremo cualquier acontecimiento, encontraríamos decenas de casualidades y sombras que nos resultarían cuando menos significativas. Pero nunca tantas como las que rodean los crímenes del 11-M. Sin embargo, a los políticos españoles ?ya de vacaciones- parece importarles muy poco todo lo que se ha revelado y no desmentido.

Permítanme que hoy comparta con ustedes una experiencia propia y hasta cierto punto inexplicable. Intenté seguir con mucha atención la comparecencia del señor Alonso en el circo al que llaman Comisión de Investigación. Pero algo en él me causó una turbación tan profunda que me impidió concentrarme en sus palabras. Pueden creerme. Sentí miedo de estar en manos de un sujeto como el actual Ministro del Interior. No me gusta nada este señor. No sabría decirles por qué, pero me parece un personaje cuando menos inquietante.

Es cierto que lo que me parezca a mí el amiguito de Zapatero importa muy poco. Si me produce o no inquietud será mi problema. Únicamente quiero compartir con ustedes la turbación que me provocó su tan esperada comparecencia. Cuando el señor Alonso inició su discurso me dispuse a tomar nota de sus declaraciones, sin embargo, algo ?no sabría decirles qué- me lo impidió. Casi sin darme cuenta dejé el bolígrafo y el folio en la mesa y no fui capaz de apartar la vista del televisor. No sé si dijo verdad o mentira. Y además, ya no me importa mucho. Lo que necesito es saber por qué este señor me produce tanta angustia.

Me consta que el ministro del interior no es el hombre del saco, que nada sabía del 11-M y que no fue él quien dejó volar la cometa asesina; sin embargo, lo cierto es que Alonso ?no sé si es su mirada, su sonrisa o su manera de hablar- provoca en mí una inquietud inexplicable y por lo tanto terrible. Y ya lo siento. Es muy duro comprobar que no eres capaz de confiar en que el jefe de los policías te diga la verdad y no te la oculte. Lo llevo claro. Y es que no espero nada bueno del controlador de los controladores.

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