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Emigrante de izquierdas y español

20 de junio de 2006

A continuación reproduzco, por su interés, un e-mail enviado por un amigo de la infancia que emigró a Cataluña y ha formado allí su familia. El es de izquierdas y crítico con los nacionalismos. Dice así:

No me doy por vencido por esta votación concreta, sino por el cambio que están creando durante décadas en la sociedad. En mi niñez, la gente hablaba el idioma que le parecía y todos nos entendíamos, yo incluso estudié la asignatura de catalán en la época franquista. No digo que eso se hiciera en los años 50, evidentemente, pero era un idioma sin prohibiciones, había discos y libros en catalán, en fin, que estaba presente sin agobiar. Eso fue así durante los años 70; en los 80 seguía un poco del mismo modo, pero ya se empezaba a sembrar la semilla del odio: en los colegios se recriminaba, algunas veces, a quien hablaba en castellano, los libros de texto podían existir en ambos idiomas pero el idioma de enseñanza era el catalán, etc. Todo ello, con el tiempo y con las sucesivas leyes, nos lleva a que si dos niños de familia castellanoparlante hablan castellano en el recreo, se les recrimine duramente por parte de los profesores o de otros alumnos: puro fascismo. Quizás durante el régimen franquista eso sucediera, pero no en la época que yo viví, donde la gente hablaba en el recreo lo que le apetecía.

El gobierno de CiU ha labrado un trabajo de cambio profundo de los cimientos de la sociedad, ha sido este trabajo el que ha propiciado todo este "nazionalismo"; una compañera de Jaén me contaba, escandalizada, que el catalanismo está presente absolutamente en toda la educación, incluso su marido, catalán de muchas generaciones, se escandaliza de los libros de texto -un ejemplo es que, en matemáticas o geometría, cuando calculan un rectángulo, ese rectángulo es la bandera catalana, ¿te parece eso normal? Lo malo es que no es algo aislado, sino que todos los libros son así. También me contaba que los niños se saben todas las comarcas de Cataluña (hay 40 ó 50) y los gentilicios de muchísimos pueblecitos insignificantes, pero no estudian para nada ni el resto de España ni Europa ni otros continentes, su hija de nueve años le preguntó hace poco si Ávila estaba en África..., sin comentarios...; eso sí, saben a la perfección cómo se llaman los del Vallés oriental y qué pueblos hay allí.

Bueno, no quiero aburrirte con innumerables detalles como esos, simplemente te diré que yo soy de izquierdas, ya lo sabes, y que no me gusta nada el "Estado de las autonomías", prefería un estado con la justa descentralización administrativa, con unos gobiernos regionales similares a los franceses, en plan diputación o poco más y con una administración del Estado profesionalizada, desconcentrada y eficaz; se pretende dar la imagen de que las cosas de la AGE –Administración General del Estado- se resuelven en Madrid, cosa ridícula, pues precisamente la Generalidad es infinitamente más centralista respecto a Barcelona que la AGE respecto a Madrid. No hace falta ser del PP ni de ERC para estar contra el estatuto, conozco un montón de catalanes que dicen que la autonomía es una forma de enchufar a más políticos y que tienen más que suficiente con poder hablar su lengua y con unos servicios públicos eficaces del Estado, de ahí la altísima abstención.

Dudo que los recursos ante el Constitucional sirvan de mucho, pues sus miembros están nombrados por los partidos políticos y, si se rechazara, simplemente harían otro estatuto similar o variarían la constitución; el remedio está en cambiar la mentalidad de la gente, cosa que los políticos no desean en absoluto.

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